Cuando la gente acude a mí para que le aconseje sobre travesías y demás, muchísima gente me pregunta si veo peces y si éstos me tocan en algún momento. Yo siempre respondo lo mismo, y es que es más fácil que te toque una bolsa o plástico que un pez. Es más, las veces que he creído ver medusas, que me aterran, han sido bolsas de plástico, y el hecho de encontrarme más bolsas que animales es más triste que tranquilizador.

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La semana pasada fue la semana mundial del agua y además, yo nací el 22 de marzo que casualmente es el día del agua, por eso me parece que debía escribir sobre esto ya que llevo tiempo queriendo hacerlo, y me parece que es un buen momento. En la última travesía que hice, me paré a pensar sobre el impacto que  podemos tener los deportistas y la verdad es que puede ser enorme. Pensad, en una travesía en el País Vasco con la inscripción te dan:

  • Chip metido en una bolsa de plástico
  • Camiseta en bolsa de plástico
  • Gorro en bolsa de plástico
  • Bolsa de plástico para el guardarropas
  • Botellín de agua
  • Latas de todo tipo
  • Barritas envueltas en plástico

Si eso lo multiplicas por las 600 personas inscritas es mucho. Y por experiencia sé que no todo se tira a la basura. He visto montones de plásticos de los chips en la arena que he tenido que recoger. Esos mismos plásticos son los que aborrecemos encontrarnos mientras nadamos, y pocas veces somos conscientes de que también somos culpables los nadadores del problema.

En la travesía de La Sardina, en el segundo avituallamiento solo paré a beber agua. Me lo dieron en un botellín de plástico, y como no quería dejarlo en la ría, lo lancé hacia el barco donde estaban los voluntarios y casi le doy a uno de ellos (aunque no lo tiré demasiado fuerte, no le hubiera hecho daño ni nada). Me hubiera sentido mal si le doy y le hago daño, pero me iba a sentir peor tirando la botella al agua. En Navia hace años hice lo mismo (cuando todavía estaban permitidos los botellines para avituallar; ahora se utilizan vasos) pero lo hice con tanta puntería que le dí a la cámara de mi hermano que estaba puesta en el palo, y le rompí el enganche… Un mal lanzamiento, pero fue por una buena causa.

Investigando un poco sobre el tema “eco-nadador” encontré una página sobre Eco-swimming. Esta práctica consiste en salir a nadar o hacer snorkel y recoger basura que puedas encontrar en el camino. En Instagram también podéis encontrarlos: @ecoswimming. Podréis ver qué tipos de residuos se pueden encontrar nadando. Me parece interesante que haya gente que salga a recoger basura que otro a producido, por eso yo quería proponer otro tipo de eco-swimming: NO ENSUCIAR. Es tan simple como recoger la basura que produces, y reciclarla a poder ser claro. Yo lo suelo meter todo en la mochila y al llegar a casa tiro todo, así no me arriesgo a que nada se vuele y acabe en el agua.

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Ona Carbonell posando con basura encontrada en una sesión de fotos en Menorca

Así que si os gustan las aguas abiertas tanto como a mí, espero que la próxima vez que disfrutéis de una travesía (o en general cualquier evento deportivo, que al final todo acaba en el mar) reflexionéis y no dejéis tirados plásticos ni demás residuos (como colillas que también son un problema enorme), para que podamos nadar sin esquivar bolsas y podamos decir que vemos pececillos en el fondo.

 

Itxaso Alonso

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