31 de julio. Se acaba un mes intenso respecto a travesías. Un mes que era un reto en sí mismo, con una fecha marcada especialmente, y con otras dos a las que no puedo faltar ni de broma. Han sido unas semanas duras. Había que seguir entrenando cuando la mitad del equipo ya cogía vacaciones, pero tenía a mis infantiles conmigo, que los pobres han acabado los últimos. Y al final el gran reto, ganar la travesía de 11km de La Sardina, se cumplió.

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Empezó en una conversación en el gimnasio, cuando Beñat me dijo: “¡Bueno qué, este año habrá que ganar La Sardina!”, y yo, que no le puedo decir que no a nada por muy loco y duro que sea, empecé ya con mi búsqueda de neopreno. Para mí nadar en neopreno resultaba una tortura, pero sabía que Kynay iba a sacar un traje sin mangas, y eso me daba más confianza, no iba a ser tanto agobio. Al final conseguí dos cosas: primero, nadar una distancia bastante considerable, y lo segundo, quitarle el miedo a nadar con neopreno. Eso sí, el miedo a volver a coger una gastroenteritis como la que tuve después de nadar en la ría… no. Yo y varios compañeros lo pasamos realmente mal por tragar demasiada agua. Es algo que sabía que podía pasar, pero nunca te planteas que te vaya a pasar a ti. Por suerte ya estoy recuperada. Realmente el único miedo que tenía era no recuperarme bien para nadar en Navia, eso me hubiera enfadado a niveles extremos. Pero afortunadamente llegué a Asturias bien, pude nadar y encima con un buenísimo resultado. Estar en el top 15 siempre es satisfactorio sabiendo el nivel que hay en el descenso. Eso sí, este año se me ha hecho corto porque la corriente era muy a favor.

Entre medias también tuve un reto inesperado. Una toma de tiempos en Vitoria que coincidía con la travesía de Urumea. Que por cierto, es una travesía que no había nadado todavía y me sorprendió muy gratamente por su buena organización y la cantidad de premios que dieron a los ganadores. Me ganaron con las flores. Bueno, pues después de nadar en Donostia, nos fuimos poco después de comer hasta Mendizorroza a nadar el 1500. El objetivo: bajar de los 18 minutos. No iba yo muy convencida de aquello, sobre todo después de salir con un dolor insoportable en los dorsales, pero me tiré con todo. Beñat me dijo que si iba bien en tiempo me iba a levantar los brazos sobre los 1000 metros, bueno pues puso en pie a mis compañeros bastante antes a animarme porque iba muy bien. Yo no tenía esa sensación porque cada metro costaba más y los últimos 500 fueron cuesta arriba, pero al final otro reto cumplido: 17,46,50. FUE ESPECTACULAR.

Muchas veces me dicen que estoy loca por meterme en tantos rollos, que parece que me gusta sufrir, pero cuando tienes a alguien detrás que cree que puedes hacerlo, es imposible no entrenar para intentarlo y ponerle todas las ganas del mundo a cada prueba. Una vez alguien en quien yo confiaba mucho me dijo que me ponía metas que no podía alcanzar, ahora tengo a gente que me anima a seguir escalando como nadadora, y estoy tan agradecida que seguiré luchando por mejorar hasta que el cuerpo me deje.

 

Itxaso Alonso

RESULTADOS TRAVESÍAS JULIO:
Travesía Urumea
Travesía Ulibarri-Gamboa
Travesía La Sardina
Travesía Getaria-Zarautz
Descenso a nado Ría de Navia (5000m fem.)
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