Me he querido meter en este berenjenal, creo que es necesario crear conciencia y aprovechar lo que sucedió el pasado 8 de marzo para no dejar caer la lucha feminista.

En mi primer post hablaba de cómo la figura de la mujer en aguas abiertas estaba tomando más fuerza, de que cada vez más niñas seguían participando en travesías cuando pasaban de la categoría infantil a la senior. Es verdad que ha habido cambios, pero todavía hay mucho donde trabajar y sobre todo reflexionar, y esa es mi intención con esto.

La víspera del día de la mujer estaba emocionada, no sabía cuánta repercusión iba a tener la huelga convocada, pero deseaba que fuera grande. Ahora me emociono recordando la cantidad de gente que se movilizó ese día para luchar por la libertad de la mujer. Ese día me vinieron a la cabeza mis compañeras de equipo. Ellas son mi apoyo, tanto deportiva como personalmente. Y ellas me inspiran, cada una a su manera. Ese día publiqué una foto en Twitter con el título de WE FIGHT LIKE A GIRL. Sí, somos chicas y somos fuertes.

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Luego me paré a pensar, y dije, ¿y en mi deporte, está todo bien? No, no lo está y quería hablar sobre ello. Por eso voy a dar un paseo por mi historia como nadadora.

Las mínimas, en general, siempre han sido tema de debate. “Las mínimas de las chicas son más fáciles, lo tenéis más fácil para ir a los campeonatos”. He tenido que escuchar ese mismo comentario en más de una ocasión. Y al principio lo escuchaba y no sentía nada, es decir, parecía lógico, porque yo no había hecho ninguna mínima y no iba conmigo, hasta que la hice. Entonces es como si todo el esfuerzo que has puesto para lograr X marca, lo tirasen todo por la borda porque, al final, era algo sencillo.

Más adelante, con mi mínima regalada, fui a Valladolid, mi primer campeonato nacional. En aquel momento era una adolescente con complejo por su físico. La gente que me conoce sabrá que no he sido la típica nadadora alta, delgada y musculada. Era más bien lo contrario. No creo que mucha gente lo sepa pero yo tenía un gran complejo con mi culo y esas carnes que sobresalían por mi bañador. ¡ERA NADADORA Y ME DABA VERGÜENZA IR EN BAÑADOR! Total, que llegué allí, yo y mis complejos, y me encontré con que la gran mayoría de nadadoras llevaban los bañadores metidos por sus perfectos y tonificados traseros. Madre mía, ¿¡cómo iba a hacer yo eso con el tamaño del mío!? A partir de ese momento parecía que como norma el bañador tiene que ir en esa posición, porque la que no lo llevaba así, era una pringada o parecía una abuela.

CgGFs-pUIAA-_MJPasados los años, mi cuerpo empezó a tomar el aspecto estándar de nadadora: espalda ancha y brazos fuertes. Y con esto yo no tuve problema, siempre que encontrase camisas talla L en las que entrase toda mi anatomía claro. Pero no todas las nadadoras que conozco piensan así. Y no solo nadadoras. He escuchado comentarios similares de otras deportistas. El caso es que a muchas mujeres les acompleja estar musculadas. Tanto que ciertas personas dejan de entrenar por completo o parcialmente para no estarlo. “No hago pierna porque no quiero que se me marquen los cuádriceps”, “Dejé de entrenar antes de que se me anchara la espalda”, “Es que quiero tener un cuerpo femenino, no parecer un hombre”. He escuchado de todo. Incluso gente opinando sobre otras personas, sobre mí en concreto, diciendo que “Buff, es que vaya espalda tiene Itxaso”, como si fuese un comentario despectivo. Sí, gracias, tengo ojos, sé que mis hombros son más anchos que los de personas que no hacen natación, ¿y qué?

Y por último el tema que yo creo que sigue siendo tabú en las deportistas: la regla. Le hago mención especial porque cuando una deportista está menstruando parece que no se tiene que notar. Aún con dolores insoportables tienes que entrenar e incluso competir. Igual no has dormido la noche anterior a la competición porque estuviste la noche entera retorciéndote de dolor, pero no puede ser una excusa en tu rendimiento, porque debiste tomarte un ibuprofeno y dar el máximo, dejando de lado la naturaleza de tu cuerpo. La primera vez que he escuchado a una mujer hablar sobre su menstruación en una competición fue el las pasadas olimpiadas, cuando la nadadora china Fu Yuanhui después de que su equipo quedase en 4º lugar; ella retorciéndose de dolor confesó que el día anterior a la competición le vino el periodo y se encontraba mal. Ahí punto a favor por hablar sobre el tema. Lo triste es que se sintió culpable por ello, porque la limitó y “no nadó lo suficientemente rápido”.

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http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37090174

Con todo esto quiero dejar el tema para debatir porque sé que hay muchos temas que yo no he vivido de primera mano y probablemente, no, FIJO, he dejado sin comeantar. Ahora se me viene a la cabeza uno rápido pensando en nadadoras como Dana Vollmer, ya que es la primera madre en conseguir un oro olímpico: maternidad y competición. Me gustaría que más mujeres cuenten sus experiencias, sus pensamientos, pero sobre todo quiero que haya un cambio: que no se menosprecie a ninguna nadadora por sus marcas solo por ser mujer, que nadie se sienta mal por su físico sea cual sea, ni que ninguna chica tenga que aguantarse por que, “bueno chica, es lo que te ha tocado por ser mujer”.

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Quiero dejaros también mujeres que me inspiran en el deporte, por todo lo que son capaces de hacer, como nadadoras y como mujeres.

Todas las nadadoras del GIW – juntas somos más fuertes

Mi madre – por decidir que quería nadar y hacerlo, y sobre todo por aguantarme como hija y nadadora

Simone Manuel – primera mujer negra en conseguir una medalla olímpica individual

Dana Vollmer – primera madre en conseguir una medalla olímpica

Teresa Perales – 22 medallas paraolímpicas; una de las deportistas con más medallas olímpicas

Mireia Belmonte – una de las mejores deportistas de España y del mundo, referente tanto en piscina como en aguas abiertas

Gertrude Ederle – primera nadadora en cruzar el Canal de la Mancha

FIGHT LIKE A GIRL

Itxaso Alonso

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