He dejado pasar un par de días para empezar a escribir. Quería disfrutar de ésto, repasar cada detalle del fin de semana y sonreír. Si tuviera que resumir el Campeonato de Bizkaia en una palabra sería SORPRESA. Febrero empezó siendo bastante intenso respecto a los estudios. Desde el primer día tenía todo el día comprometido y me ha resultado muy complicado entrenar. Es más, aquí en Vitoria he ido dos días a la semana, y en Getxo el viernes y un único sábado. No me sentía nada motivada para este campeonato, me sentía cansada y lenta en el agua, y el estrés de la universidad no me dejaba disfrutar nada. Asumiendo la falta de preparación iba a Galdakao a disfrutar el máximo de las pruebas y dar el máximo.

Las pruebas las tengo más que estudiadas: 100X, un sprint a cada estilo a la velocidad que se puede permitir una fondista; 200X, aguantar fuerte hasta que llegue el crol del infierno; 400X, CHUPADO; 800L, vete tirando que ya tocarán la campana cuando tengas que parar. Bromas aparte, eran son mis mejores pruebas, y a pesar de saber que no iba al 100% quería que saliese algo bonito, al menos, acercarme lo máximo posible a mis marcas.

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Sábado por la mañana, primera prueba de la jornada, 100X, última serie. Había hecho un par de esprines bastante penosos, pero bueno, es mi prueba comodín, para rellenar la jornada digamos (podría haber elegido el 400L pero no lo veía claro). Beñat ya me vacilaba antes de nadar haciendo referencia a mi velocidad-fondera (en resumen, inexistente). Salté por la calle 1. Dos respiraciones a mariposa, una espalda rapidísima para ser yo, un largo a braza que no me parecía que avanzaba y un crol que, bueno, me sobraba como siempre. 1’13’05, satisfecha bajando unas décimas de mi mejor marca y creyéndome una espaldista muy veloz. Después de la entrega de medallas a mitad de jornada mi hermano y yo pudimos irnos a casa pronto y echar una buena siesta. ¡DIOS BENDIGA LA SIESTA ENTRE JORNADA Y JORNADA! Me dio un poco de rabia perderme las pruebas de mis compañeros y los relevos, pero descansar nos vino de perlas.

Por la tarde el 200X. Salía con el 4º mejor tiempo y pocas esperanzas de pisar el podio, así que no iba excesivamente nerviosa, solo concentrada. Durante toda la prueba no vi a nadie, no sabía como iba, ni cuanto me sacaban ni nada, yo y mi calle. Cada 50 procuré cuidar los detalles, sin perder frecuencia, nadando fuerte, cogiendo agua. Nadé como nunca lo había hacho, nade más rápido que nunca. Toqué la placa, miré el tiempo en el marcador: calle 6, 2’29’89. ¿ES ESA MI CALLE? Efectivamente, había rebajado mi mejor marca 2 SEGUNDOS. Ah, y toqué tercera, que fue lo que menos me importó pero me hizo ilusión. No podía creer lo que acababa de hacer. La barrera del 2’30 la veía lejos, bajar de ahí era un objetivo a largo plazo, pero lo había hecho, y la sonrisa no se me borraba de la cara.

“Bajar dos segundos a tu edad ES UNA BURRADA ITXASO!”. Me hizo tanta gracia el comentario de Ane… pero es verdad. Llegados a una edad cuando bajas tiempos es de décima en décima, bajar segundoS es casi inimaginable. Las felicitaciones de mis compañeros me llenaron más de alegría.

Domingo por la mañana. Había dormido bien, pero tenía un gusanillo en el estómago. Era la jornada del 400X, mi mejor prueba, la que más disfruto, la que más sufro y, además, salía con el mejor tiempo. Una presión añadida, quería ganar, pero no sabía si iba a poder. Uxue Paredes en la calle de al lado, nunca ha sido una rival fácil, todo podía ocurrir. El equipo me animó desde que salí del calentamiento. María me vio cara de preocupación, sí que estaba nerviosa, pero confiaba en mis estilos, siempre lo he hecho. Había hecho unos buenos ritmos en el calentamiento, eso me dio más confianza. Podía hacerlo.4.jpg

“No lo dejes todo en espalda, eh!” bromeaba Beñat antes de que me fuera a la cámara de salida. Saludé a la grada donde estaban mis tres mejores amigas viendo por primera vez una competición. Quería que me saliese bien que ya que habían madrugado para meterse en una sauna toda la mañana, viesen algo de calidad.

Me recoloqué el gorro 40 vecez, me ajusté las gafas otras 100. Resoplé otras tantas. Poco antes de la salida escucho gritar mi nombre. Luego, mis compañeros se ponen a pie de calle. LOS NERVIOS CRECÍAN A CADA SEGUNDO. Yo solo quería saltar y nadar. ¡Y dieron la salida! Como siempre, Uxue salió fortísima a mariposa, tuve que controlar mucho ese 100 (que aun así fue muy rápido para mí). Tenía que recortarle en espalda, esa que me estaba saliendo tan bien este campeonato. Y recorté. La braza podía ser un punto a favor o el 100 que me iba a dejar sin piernas para acabar el crol, pero pude seguir remontando hasta acabar a la par. Últimos 4 largos de infarto, tiré de pies, con brazadas largas, este duelo tenía que ganarlo, por mí, por mi equipo. Me puse por delante en el último 50, veía cómo Uxue tiraba de pies en la recta final y yo intenté tirar más. Toqué la placa, sabía que era primera, había ganado en el crol, no podía creerlo. El marcador marcaba 5’13’95, ¿QUÉ ACABABA DE HACER? No podía creerlo, mi mejor marca, 3” por debajo de la anterior. Lo había hecho otra vez, y tampoco sabía cómo. Conteniendo la lagrimilla salí del agua. El recorrido hasta la mochila fueron felicitaciones, choques y abrazos. Estaba feliz y sobre todo agradecida de que el equipo había sufrido y disfrutado conmigo cada largo. También mis amigas desde la grada, que aunque no supiesen de natación, estaban muy nerviosas viendo la prueba. No podía parar de sonreír, iba asimilandolo poco a poco.

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Y llegó el momento de pasar vergüenza en la recogida de la medalla. Estábamos tan arriba que todo eran cánticos y gritos. Sí, me puse roja por un momento, pero estaba disfrutando de aquella jornada al máximo.

Para acabar la faena me tocaba la prueba de fondo. No me encontraba mal para nadarla, tenía ganas, pero después de todo el fin de semana estaba cansadísima y me entró el bajón 1 hora antes de tirarme al agua. De verdad que mi cuerpo no daba para más, quería salir y acabar el campeonato. Después de todo, que una prueba de 4 me saliese mal no me iba a quitar nada. De lo malo malo, aguanté a un ritmo aceptable y constante, suficiente para bajar bien de 10 minutos. Salí roja como un tomate, pero ya estaba terminado. Satisfecha con el 9´51.

Ha sido un fin de semana increíble, jamás hubiera imaginado tales resultados, pero parece ser que el entrenamiento de las navidades y todo lo anterior se mantuvo ahí de alguna forma. Y aunque lo haya repetido cientos de veces este campeonato, gracias GIW por todos los ánimos, por ser tan buenos compañeros, por ser tan buenas personas, GRACIAS.

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Itxaso Alonso

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