El pasado fin de semana me vestí de gala para abrir la ansiada temporada de travesías. ¡Las aguas abiertas han llegado! Estaba deseando que llegase el domingo desde hacía dos semanas, las dos semanas que han transcurrido desde que terminó la temporada de piscina.

Esas dos semanas seguí entrenando. Mi hermano tenía que entrenar para los Campeonatos de España que se celebran esta semana en Canarias, otros entrenaban para los que se celebran en Málaga y en Madrid. Los demás íbamos por amor al arte más que nada. Personalmente son los entrenos que más disfruto. Es entrenar sin presión encima, y al ser verano nos tomamos las cosas con más tranquilidad, y no me refiero en el entrenamiento, sino ya cuando terminamos. Los padres que vienen a recogernos quieren asesinarnos por ello pero bueno, que le vamos a hacer, ¡somos muy sociables!

Aún así, tenía la travesía del 11 de Julio en la mente en cada brazada. La Sardina estaba a la vuelta de la esquina. Me encontraba bien, nadaba a gusto, muy cómoda y tenía ganas de ver si las sensaciones del entrenamiento iban a ser las mismas en la ría. No os voy a mentir; en cada entrenamiento, en cada serie, visualizaba la ría, pasar bajo el Puente Colgante. Tuve que hacer unas series de 100 TOLA. “Va Itxaso, piensa en el sprint final de los 3000”. Hay que aclarar que el sprint final de una travesía para mí son los últimos 200-300 metros, pero bueno. Así cada día tenía más presente la prueba, hasta que llegó.

13667754_10210049312570129_7241591878900658341_o
Foto: Mariana Lhez

La primera travesía siempre está cargada de nervios. Me tengo que recordar varias veces qué tengo que meter en la mochila. La vaselina, el chip y un rotulador en el bolsillo pequeño. Y el traje. Largo hasta los tobillos. Sacarlo después de 9 meses es algo especial. He de decir que la mochila la hice el día anterior y me confundí al meter el bañador. ¡Gracias a que revisé la mochila antes de salir!

Mi hermano me comentaba lo nervioso que le pone la salida. La verdad es que es un momento tenso. Nunca sabes cuántos manotazos y/o patadas te van a caer por ponerte en primera fila. Pero fue bestial. Hacía tiempo que no veía una salida tan rápida y menos salir en el pelotón de delante con tanta fuerza. Sí, las sensaciones del entrenamiento eran esas, estaba fuerte y quería ganar.

13669269_10210049326730483_3218318728566295846_o
Foto: Mariana Lhez

Hasta el Puente Colgante todo fue seguir el ritmo del último de la cabeza, pero poco antes de pasar por debajo me alcanzó el grupo de detrás que me empezó a molestar el nado. Fue entonces cuando la rival más fuerte, Irati Mendia, pasó delante sin ni siquiera inmutarme. Conseguí hueco para seguir el recorrido. Sin problemas hasta entrar al puerto donde recordé la sesión de TOLA de esa semana y apreté el ritmo aun sabiendo que iba a quedar segunda sin problemas.

Sin duda puedo decir que ha sido una de las mejores travesías en cuanto a sensaciones. Además compartí podio con mi hermano en segundo puesto y compañero Pablo Cifrian que finalizó tercero. ¡No sé qué fue mejor, el precioso trofeo o la palmera de Goizalde que me comí al llegar! En cualquier caso, fue un día redondo en compañía de mi equipo y parte del que lo fue.

NOS VEMOS EN LA IV. EDICIÓN DE LA SARDINA

DSC_0302
Foto: Ainhoa Fernandez

Para ver las clasificaciones completas:

3000m (Sestao – Santurtzi)

12km (Bilbao – Santurtzi)

700m (Travesía popular)

Fotografías de la prueba:

por festak.com

Por el Club Natación Santurtzi


Itxaso Alonso

Anuncios