Realmente me ha costado escribir esto. En algunos momentos las lágrimas no me dejaban avanzar, pero no quería terminar la temporada sin recordar a los que no estarán en la siguiente.

Este fin de semana ha acabado la temporada de piscina para mí. Claramente ahora llegan las travesías, pero eso es diferente. Después de terminar había pensado en hacer un repaso de lo que ha sido una gran temporada para mí, pero he recordado algo que me ha hecho ponerme triste, la siguiente temporada. Sí, cada temporada es un nuevo reto, nuevos objetivos, siempre hay ilusión por volver a ver a tus compañeros después del verano. Pero, ¿y los compañeros que no vas a ver?

Cada año algún compañero o amigo de otro equipo decide abandonar este deporte por motivos diversos. La primera vez que lloré por esto fue cuando yo era infantil y una de las que fue mi compañera de selección de Euskadi nos dijo que lo dejaba. En esa época no entendía cómo alguien podía dejar algo tan bonito como es la natación. Cuando ya te vas haciendo mayor entiendes las diferentes situaciones: estudios, falta de tiempo, de motivación, problemas físicos, presión de los padres, o de los propios entrenadores. Son muchas cosas, pero igualmente a mi me da mucha pena. Y así es cada año, al terminar una temporada alguien dice que abandona, que nos deja, y aunque entienda mejor la situación, me duele cada vez más.

Es extraño leer las listas de una competición y no ver a tu lado a tu compañera de batallas, la que nunca falla en esa prueba, aquella con la que has tenido la misma conversación en la cámara de salidas cientos de veces pero que sigues teniendo, sin importar lo absurda que sea. Ahora mismo, se me haría muy raro no escuchar un comentario del tipo “Venga, que aquí venimos a acabar con dignidad” o “Yo vengo a nadar bonito”. Cuántos 200X habré nadado con Nekane… Y este campeonato de Bizkaia echaba de menos su compañía. No sabéis lo fuerte que es esta chica, que con el hombro destrozado lo ha dado todo en las pruebas más duras, sabiendo que la consecuencia iba a ser el dolor. Creo que desde la grada sintió más dolor aun… No sé qué hará la temporada que viene, pero es de las que ha dejado marca en mí y haga lo que haga, jamás olvidaré haber compartido serie con ella.

Son estas personas las que me da pena perder, las veteranas de la piscina. A veces no nos damos cuenta de la importancia de tener gente “mayor” en un club. Muchas veces son el apoyo que los más pequeños necesitan cuando pasan a federados. Te preguntan tu opinión, te cuentan los nervios que tienen por nadar esta o aquella prueba, en cierto modo son la referencia, el modelo a seguir. Y tu cómo veterana, te toca tranquilizarlos y darles ánimos para que disfruten de las competiciones.

He visto a mucha gente colgar el bañador, pero a todas esas personas os digo, que cuando el bañador se seque, siempre podéis volver a poneroslo, yo estaré esperando en la piscina.

Itxaso Alonso

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