Parece que fue ayer cuando decidí, después de muchos años de pensarlo, el de ir a un curso de natación dirigida para perfeccionar mi crol estilo “PETER LA ANGUILA” y aprender a respirar como es debido para hacer más de 10 largos sin ahogarme. Desde ese día  ya han pasado 9 meses… lo que dura un embarazo.

En mi casa creían que me iba a cansar pronto y que iba a durar un telediario, porque si algo no me engancha lo suelo dejar, pero para sorpresa de todos aquí sigo.

En estos meses han pasado muchas cosas, cosas buenas , cosas no tan buenas, alegrías, disgustos, la pérdida de un gran amigo argentino llamado Santi y la muerte de una prima muy querida… en fin las cosas normales de cualquier persona en su día a día.708652115-solenne-figues-crol-piscina-piscina

Había días que mi estado de ánimo no era bueno y en cuanto entraba por la piscina el monitor, Eneko, ya me lo notaba.

 Es curioso cómo esas cosas te afectan a la hora de tirarte al agua a entrenar y cómo el estado de tu mente o te ayuda o te bloquea en el momento de nadar.

No puedo decir que estos meses han sido fáciles porque entrenar a las 21:00 de la noche y llegar a casa a las 22:30 tiene su miga, pero tengo la suerte de que el Polideportivo lo tengo enfrente de casa y que mi familia me ha animado a ir y me ha facilitado mucho las cosas.

También os diré que los entrenamientos a veces me ha costado seguirlos, sobre todo al principio, pero mi monitor me ha ayudado a saber cuál era mi objetivo: entrenar bien, sin perder la técnica aprendida y sin pensar en querer nadar más rápido, eso ya llegará.

Muchos días llegaba a casa tan cansada que se no tenía ganas ni de cenar, y eso que a veces me habían dejado la cena hecha en la mesa, pero  los primeros meses hasta que mi cuerpo se acostumbró a una rutina llegaba agotada.

Aun así el agua y las ganas de ir a entrenar los dos días a la semana eran cada vez más fuertes y, pese a las veces que he estado mala,  solo he faltado a los entrenamientos en muy contadas ocasiones en estos meses.

Suelo leer en los muros de muchos y muchas nadadoras sus entrenos diários, los metros que hacen, las series y las horas de gimnasio, bici, carrera o ejercicio complementario que realizan además del entreno en el agua y me quedo pasmada, me canso solo de pensar en realizar algo así. Yo soy una aficionada en esto, siempre digo que no soy nadadora, que esa es una palabra que me queda grande y yo no pongo lo que hago porque sería ridículo y además no tiene ningún interés de cara a lo deportivo, pues mis entrenamientos son muy normalitos, aunque me siento muy orgullosa cuando soy capaz de completarlos y de avanzar un pasito más.

Si pienso en cuando empecé, realmente he tenido un cambio notable, tanto en mi forma de nadar como en la manera en la que ahora entro en el agua.

Hace meses yo nadaba y no cogía agua por lo que casi no avanzaba en la piscina y se me hacía eterno nadar 25 metros. Era como si alguien sujetase mi cuerpo con cada brazada y no me dejase deslizar. Poco a poco eso ha ido mejorando gracias a mi monitor, a su paciencia conmigo y a sus explicaciones para que yo entendiese por qué no avanzaba.

Estoy aprendiendo cosas como nadar con el codo alto, hacer un buen recobro, posicionar bien la mano a la entrada y salida del agua , nadar con todo el cuerpo y todas esas cosas que antes yo oía a mis hijos pero no sabía.

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POLIDEPORTIVO EL FANGO

A esto se le puede añadir que mi posición en el agua ha mejorado considerablemente y mi respiración también. No nos damos cuenta de lo importante que es llevar una buena respiración al nadar, para mí ha sido una de las claves de mi progreso. Otra cosa que he aprendido es a mirar el minutero como lo llamo yo y salir con una aguja y controlar mi tiempo y mis descansos, algo que al princípio me volvía loca

También me doy cuenta que he progresado porque tengo una relación más contínua con el agua. Veréis, antes iba al cursillo las dos veces a la semana que eran lunes y miércoles, era como un noviazgo en la distancia, pero desde hace unos meses empecé a ir los martes, jueves y algún viernes o sábado por la tarde por lo que el noviazgo ya tenía más roce, vamos, que nos conocíamos mejor porque estábamos más tiempo juntos.

Al nadar esos días por mi cuenta solo me centraba en hacerlo bien, pero quería hacer metros y un día algo cambió en mi cabeza. Me metí en una calle donde nadaban dos chicos triatletas y empecé a calentar. Al principio iba detrás de ellos y respetaba sus pausas y salidas para no entorpecerles, pero a medida que iba calentando y cuando ya llevaba 400 metros más o menos noté que iba muy cómoda nadando, a un ritmo que me permitía respirar bien y no forzar. Mi mente se desconectó en un momento en el que ni yo me di cuenta. Yo seguí nadando sin pausa y ni me enteré cuando los dos chicos de mi calle abandonaron el agua. Fue tal mi absorción que casi era la hora del cierre de las piscinas y yo llevaba hora y media nadando sin pausa. Desde ese día mi noviazgo con la raya del fondo de la piscina es cada vez más sólido.

Cuando entreno por libre nado por sensaciones, me dejo llevar en el agua y curiosamente deslizo y nado mucho mejor que meses atrás. Es una sensación de libertad que me transporta a otro estado mental. No se cómo explicarlo, porque voy cantando canciones mientras nado, cantando mentalmente claro, ¡sinó tragaría agua!  Y el tiempo se para, y mi raya azul de la piscina me invita a seguir con ella,  a no dejarla.

Soy capaz de nadar 3000 metros cuando antes no era capaz de nadar 400 sin descansar y cuando nado fluyo con el agua y bailo con ella sin pisarla, sin forzarla, me dejo llevar. Hay días que pierdo la cuenta de los largos que hago, pero nado y deslizo y disfruto en el agua con cada brazada.

Tengo aún muchísimas cosas que mejorar, porque  esto es una carrera de fondo, pero mi ilusión y mis ganas de avanzar sé que me van a hacer el aprendizaje más fácil.

ANÉCDOTAS

“Consejos vendo y para mi no tengo”

La dieta y mi afán de adelgazar hicieron que me metiese al agua muchas noches sin haber metido a mi cuerpo ningún alimento para sobrellevar el entreno y un día me mareé en medio del entrenamiento por falta de combustible (yo que soy tan pesada con mis hijos con el tema de la alimentación).

Ahora antes de entrenar como un plátano y cuatro nueces o un sándwich de pavo y la cosa ha cambiado notablemente.

Otro día me caí en el vestuário porque había jabón en el suelo y al día siguiente tenía la espalda fatal, pero aún así me tiré al entrenamiento con bastante dolor y no podía ni dar dos brazadas sin que me doliese todo el cuerpo.

Qué os voy a contar yo a las mujeres que nadáis o hacéis otro deporte de cuando en el momento más inoportuno te viene la mestruación estando ya en el vestuário… Cosas del directo que hay que solventar con buen humor y un Paracetamol .

CONCLUSIÓN

Pues nada amigos nadadores, yo no hago grandes entrenamientos cómo muchos de los que nadáis, mi meta es disfrutar en el camino, es poder hacer alguna travesía sin importarme cuánto tardo y, sobre todo, seguir este noviazgo maravilloso que he empezado con el agua.

De momento ya estoy apuntada en dos travesías, pero creo que no serán las únicas que haga.

Y como he dicho en otras ocasiones:

LA MOTIVACIÓN ES LO QUE TE PONE EN MARCHA, PERO ES EL HÁBITO LO QUE TE MANTIENE EN EL CAMINO

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